Descubriendo a Victor Féres

«Empecé a coser hace muchísimo tiempo con mi madre, yo tenía 6 años, y ella hacía cojines utilizando una máquina de coser fantástica con cambio automático y pedal, y fue de ese modo en el que tuve mi primer contacto con la costura. En un segundo momento quise encontrar mi identidad, cogía los trajes de mi padre y los transformaba. Así que, mi madre cansada de que yo utilizara la ropa que había en casa, empezó a acompañarme a las tiendas donde en aquellos tiempos se podían encontrar tejidos y ropa de segunda mano. Fue así que descubrí diferentes cortes y materiales…en fin todo un mundo que comencé a amar».

INSPIRACIÓN

«Después de haber trabajado sobre muchísimas cosas, desde hace más de 20 años me concentro en la identidad, la intimidad alrededor del cuerpo, del vestido y de la memoria.

Y la memoria es también la diosa que recibió a Zeus durante nueve días creando las nueve musas, el teatro, la música, la danza…por este motivo en mi trabajo también me inspiro en estas nueve musas, todas esas artes que te transportan unido a temas de actualidad».

FINALIDAD

«Como primera cosa deseo continuar haciendo lo que hago hasta no poder más , descubrir el humano a fondo, sus sentimientos, su cuerpo y todas sus variables.

He elegido esta profesión porque hay un cuerpo humano detrás de cada cosa, amo el cuerpo humano, para mi es una de las cosas mas bellas de este planeta, algo que la naturaleza necesitó 4,5 millones de años para crear y que está todavía en continua evolución. Eso es lo que más me fascina e intento darle una identidad a través de nuestra sociedad, de nuestra historia y del futuro que nos espera».

 

«Es verdad que mi profesión no es un trabajo clásico. Aunque tengo una formación clásica , yo elijo materiales que están fuera de lo que se entiende como convencional dentro del textil.

Es como una conversación entre estas materias y el cuerpo de la mujer. Cuando por ejemplo cojo una corteza de álamo y la coloco sobre el cuerpo de una mujer, yo le doy la identidad de un corsé y comienza una verdadera conversación entre la naturaleza y el cuerpo humano».

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