LA VIDA SANA ESTÁ DE MODA

¿Te unes  a alimentarte de forma inteligente, nutritiva, natural y deliciosa?

… y por fin está de moda la vida sana y saludable! El cuidarnos, por dentro y por fuera, comer BIEN y hacer deporte. Bienvenida esta moda pero que nunca pase! 

Es a la hora de definir “comer BIEN”  donde nos encontramos problemas, ya que tenemos demasiada información, a veces contradictoria, sobre alimentación. Yo pongo el énfasis en que ha de ser una alimentación nutritiva, inteligente y energética, por eso os voy a dar mi punto de vista desde el punto de vista de la Macrobiótica.

Yo la descubrí hace 7 años y cambió mi vida.  Lejos de ser una dieta,   te inspira para mantener un rumbo permanente hacia la salud, el bienestar, la armonía y el equilibrio. Cuando comprendes la importancia y a la vez sencillez de comer de forma alineada con la naturaleza que te rodea, sus estaciones, sus cosechas, tu actividad física,  tu estilo de vida, tu condición, tu constitución… entonces todo fluye mejor , tu salud, tanto física como mental y emocional están en equilibrio.

La importancia de cuidar lo que comemos, lo que bebemos,  lo que pensamos, lo que respiramos… debería ser materia obligada en los colegios, sin duda nos ayudaría a ser más felices en general. Una vez tenemos esa sencilla, y a la vez privilegiada información,  aceptamos  la responsabilidad de tomar el control de nuestras vidas. Tenemos mucho poder en los fogones de nuestras casas!

Hoy quiero compartir contigo el grupo de alimentos base de la alimentación macrobiótica:

Cereales integrales en grano,  nuestra fuente diaria de energia! Son carbohidratos de molécula larga, que pasan al torrente sanguíneo de manera lenta, proporcionándonos energía estable y duradera: Arroz integral, mijo, quínoa, cebada, espelta, trigo sarraceno, avena, amaranto…

Verduras en abundancia, sobre todo las de hoja verde, estas que no falten en tu plato a diario! Que sean de temporada, locales y orgánicas a ser posible. Nos llenan de vitaminas, minerales y fibra. Col, berza, calabaza, brócoli, puerro, zanahorias, nabos, rabanitos, cebolla, coliflor, berros, germinados, brotes,…

Legumbres y sus derivados como el tofu, y el tempeh. Son una excelente fuente proteica. Al combinarlas con cereales en grano, se consigue proteína completa, es decir, todos los aminoácidos esenciales. Así que no te olvides de tomar a diario garbanzos, lentejas, alubias, azukis…

Algas, son las verduras del mar, llenas de minerales, alcalinizan nuestra sangre entre otras cosas. Solamente necesitamos una pequeña cantidad al día. Las más comunes son wakame, nori, kombu, arame, hiziki y agaragar.

Semillas, frutos secos, aceite de oliva virgen extra de 1er prensado en frio, aceite de sésamo…nos aportan grasa de calidad, te recomiendo semillas de calabaza, de girasol, de sésamo, almendras y nueces.

Fermentos como los encurtidos caseros, miso, tamari, natto, tienen un papel  muy importante. Son fundamentales en nuestra dieta para mantener una flora intestinal saludable. 

Endulzantes naturales y equilibrados como la fruta local y de temporada, fruta seca, melaza de arroz o de cebada.

Si además evitas el consumo de comidas precocinadas, enlatadas, refinadas, edulcoradas, el azúcar, los endulzantes químicos, las bebidas azucaradas, las grasas saturadas, el alcohol, los lácteos, las carnes rojas… tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán. Seguramente te mantendrás más alejado de desajustes tristemente tan comunes como diabetes, colesterol alto, infartos, obesidad, tensión alta…

Te animo a que empieces a sumar alimentos naturales, inteligentes y nutritivos y a restar todos los artificiales y carentes de vida.

Todo cambio grande comienza con un pasito… te animo que des el tuyo de la mano de la macrobiótica!

Leticia Llidó

Consejera macrobiótica

leticiamacrobiotica@gmail.com